miércoles, 22 de octubre de 2014

Cucarachas por habitante

Dos y media de la madrugada, apenas ha comenzado la noche. Llevo un rato viendo la televisión, nada interesante, simplemente estoy ahí, viendo la televisión. Siento sabor amargo en la garganta, me levanto del sillón y apago la televisión. Casi aburrido, me dirijo a la cocina. Al frigorífico, sin propósito alguno ya que sé las pocas cosas que quedan, y ninguna es atractiva ahora. En el camino encuentro una pequeña cucaracha. Normalmente me dan asco. En este momento eso no cambia mi estado de cosas. Eficazmente acabo con ella. A los pocos segundos encuentro otra. ¿Qué pasa en esta casa? La entierro junto a su hermana en el cubo de basura.

Sentado en la cama, estoy frente al ordenador, escribiendo.

Retomo estas letras. Es esa chica. No entiendo bien qué ha pasado, ¿una broma? ¿A mí o a ella? En cualquier caso alguien sabe o cree saber algo que le está permitiendo burlarse. La noche no podía mejorar. En realidad siempre puede mejorar.

Empezó mal al oír a Sabina. La canción que eligió ella.

Es difícil olvidar a alguien.

Al menos sabes que quieres hacerlo, o que deberías hacerlo.

Pero es aún más difícil decidir alejarte de alguien que lo ha sido todo para ti. Porque nunca se está satisfecho. Ni mejor, ni peor, ni lo que quieres, ni lo que deberías; nada.

Antes había calor, sabor dulce en los labios, calor en el pecho; descanso... Ahora las noches no acaban, el paladar se reseca y miro la palma de mi mano extendida buscando respuestas. No las hay.

Esa chica otra vez. Parece que no era una broma. Un sin sentido más para los de esta noche.

Cerraré el portatil y volveré a la cocina, a encontrar algo que endulce este sabor. Luego, me mantendré despierto hasta que mi cuerpo acepte que mañana comienza un nuevo día.

jueves, 2 de octubre de 2014

Abrázame

Es como me siento ahora mismo, así, con una necesidad grandísima de cariño. No necesariamente el cariño de una pareja que, seamos sinceros, es el que más me gusta. Caricias, mimos, fundirse en un abrazo cada vez que nos vemos, la cuchara, dormir juntos... Esas cosas me encantan, y llevo ya bastante tiempo sin nada de eso. Se nota.

Aunque recibía cariño de mis amigos. Este verano tenía a mis amigos todos los días, pero ahora que ha empezado un nuevo curso y todos hemos tomado caminos distintos, ahora a penas les veo en toda la semana. Algunos están en otro país. Se me hace muy duro.

Compartir las preocupaciones del día a día, bueno, las tecnologías hacen su parte, pero no termina de ser lo mismo. Por otra parte, la ausencia de contacto físico es muy grande. Tengo a mis compañeras de piso y a algunos compañeros de clase, pero no es lo mismo para mí. No son personas a las que les de cariño tan gratuitamente como lo hago con mis amigos con los que ya tengo una grandísima confianza.

Realmente lo necesito.

Ahora mismo -y, bueno, realmente siempre- preferiría tener a alguien con quien tener cariño antes que tener relaciones sexuales. Sí, muy atípico para un tío. Pero realmente es así.

De hecho es algo que me agobia. Hoy lo hablaba con un amigo, tengo una necesidad brutal de mucho cariño, y eso me preocupa y asusta porque no quiero transmitir esa ansiedad a las nuevas personas que estoy conociendo ahora, por lo que eso las asuste y aleje de mí. Me estoy rayando muchísimo la cabeza con no agobiar a quienes me rodean. En especial a una persona.

Esta persona y otra persona desde que las conozco destacaría de ellas que son tranquilas, no les gusta preocuparse más de lo necesario, sin estrés. Parece que no se me pega nada o que no he aprendido nada, joder. Yo, aquí, con una paja mental enorme porque noto la abrumadora necesidad de cariño y no quiero desagradar a nadie.

Luego, con las reacciones de los demás, compruebo que no agobiaba a esa persona tanto como había creído en un principio, pero creo que mi temor a que se alejase de mí era tan grande que no podía evitarlo.

No me siento bien, no me siento cómodo con esta sensación de incertidumbre y desasosiego. Mi colega dice que es una racha, que se pasará. Yo sé que desde hace un tiempo he sido alguien que ha querido, valorado y necesitado mucho el cariño, por lo que no sé hasta que punto remitirá o no. Lo que si espero que remita es la ansia y sobretodo la inseguridad por desagradar a los otros.

En fin, ya sabía que este año iba a ser movidito, han cambiado muchas cosas en mi vida. Además, están surgiendo eventos, esta misma semana han pasado varias cosas dignas de mención. Solo espero que siga siendo así. Antes que la mediocridad de un día previsible y monótono prefiero la motivadora incertidumbre del día a día.