lunes, 25 de agosto de 2014

Los buitres

Tengo mi propio buitre. Ahora entiendo lo que es tener uno. Un buitre está detrás tuyo siempre, le interesa todo lo que hagas o no hagas. Lo que digas y lo que no dices, y si no lo dices casi mejor para el buitre, así se entretiene. La vida de buitre debe ser aburrida.

Que un buitre se interese tanto por ti, seamos sinceros, alaga. Gusta saber que eres importante, aunque sea para un pájaro carroñero.

A mi ni a nadie nos gustan los buitres. Son feos, muy feos, no tienen nada de atractivo. No te entienden, por mucho que ellos lo intenten, al fin y al cabo son solo eso, buitres. Su condición carroñera hace que una posibilidad real de ser tu amigo no exista, sino que siempre formará parte del camino hacia la posibilidad de poder alimentarse de tu carroña.

Diría que un buitre siente algo de pena de sí mismo. Diría que a ellos no les gusta ir detrás de otros. Que en el fondo solo quieren alguien que les quiera y les haga compañía. Es posible. Pero digo (y no diría) que en cuanto viesen la oportunidad de comer carroña lo harían. La necesidad de llenar su estómago, su interior vacío, el hambre hace que no puedan pensar con claridad y finalmente revelen su verdadera condición.

Mi buitre me cae bien. Es entretenido, sé que siempre que le llamo me hace caso. Y tiene lo más importante que tiene un buitre: te hace compañía. Ese es el gran éxito de los buitres. Con su instinto animal, seleccionan a las personas que están débiles, cansados, agotados, apunto de convertirse en carroña. Aunque les veas venir, ya que los buitres son inconfundibles, cuando estás agotado, cansado, débil... un buitre viene muy bien al menos para compañía. No importa que les insultes o les desprecies, por tal de que les permitas acompañarte siguen ahí. Y aquí está la trampa del buitre. Sabes que él siempre estará dispuesto a comer tu carroña, solo tienes que dejarte caer, quieto, sin necesidad de decir nada; él hará el resto. Y pese a que sabes que si caes muerto te comerá un buitre, te dejas ya que la alternativa es dejarse caer muerto en soledad.

La soledad es dura. Yo ahora la llevo mejor, pero la semana pasada fue horrible. Muy mala. Muy muy mala.

Por suerte (bueno, suerte no, me lo he currado), no he sido carroña de mi buitre, no he caído. Ni siquiera he estado cerca de caer, ni un picoteo me ha dado. De hecho, el buitre en cierto modo me ha ayudado, me ha hecho ver que estaba muy mal, ya que yo estaba cerca de ser carroña. Eso me sirvió de aviso para mirarme a mí mismo, hacer autocrítica y preguntarme "¿Qué coño estoy haciendo con mi vida?"

Fui honesto conmigo mismo y con el buitre. Lo espanté. No es que le dijera por primera vez algo como: "¡Nunca seré tu carroña!". Eso se lo grité bien alto al buitre cuando le conocí de verdad y vi su condición carroñera. Pero eso a un buitre le da igual, no lo entiende, es un estúpido pájaro, ¿qué va a entender? Su instinto último es la carroña, la debilidad y la ocasión de hacerse contigo. Cuando comprendí y acepté esto, supe lo que debía hacer.

La siguiente vez que me encontré al buitre, como es habitual en un buitre, hizo un pequeño amago de picotearme. Normalmente le ignoro el acto, otras veces le digo contundentemente "NO". Esta vez le dejé mucho más claramente que nunca permitiré convertirme en su carroña. El cómo lo hice prefiero guardarlo por privacidad.

Los siguientes días me sentí un poco mal. Había hecho sentir mal al buitre y lo había alejado de mi compañía. En cierto modo volvía a estar solo. Aunque pensándolo bien, la compañía de un buitre no es la de una persona. Con el buitre también estaba solo. Pero ahora me había quitado un lastre de encima y, lo más importante, había sido 100% honesto con el buitre.

En cierto modo me siento orgulloso por ello.

Tras todo esto, fue entonces cuando comparé. Me comparé con otras personas que tienen buitres.

Me dolió mucho.

Entendí porqué las personas aceptan buitres en sus vidas. Dan compañía y, si uno está convencido de que nunca será carroña, solo serán compañía. Pero como dijo un sabio amigo mío comparándolo con  la batalla de Stalingrado "Tengo pocos recursos de calidad, pero lo que tengo son muchos soldados". Es decir, un buitre no tiene calidad ya es solo un ave, pero si siempre está contigo, tras muchos continuados e infatigables intentos, es muy probable que acaben dándose las condiciones adecuadas para que te conviertas en carroña.

Eso lo he visto en otras personas. Se sienten demasiado débiles para seguir, para andar, para enfrentar, y entran en el juego del buitre. Cuando sientes mucha angustia o soledad, el picoteo del buitre es "algo", que en esas circunstancias es casi un alivio.

Eso es lo que quería evitar. De hecho desprecio eso. Es más, casi desprecio a las personas que aceptan buitres en su vida. Y digo casi porque yo entiendo a esas personas muy bien, vivo esa situación. Pero en cambio yo he elegido algo más auténtico. Hay elección.

Sé que no soy nadie para dar consejos, así que repetiré lo que hice yo: hice autocrítica. "¿Qué coño estoy haciendo con mi vida?". ¿Mi compañía van a ser buitres? Piensa un poco sobre ello, no solo en la soledad, o en la conformidad que es decir "me hacen compañía y yo solo quiero eso". ¿Acaso no importa lo que el buitre quiera? Claro que sí. Y como buitre que es, en su interior siempre querrá la carroña.

Podrás decir "da igual los buitres que espante, siempre tendré buitres detrás mío". Eso es aceptarlos, aceptar su compañía y su condición. Y si aceptas eso, tarde o temprano te comerán. Y lo que es más grave aún, aceptas que tu tipo de compañía sean los buitres, no las personas. Conozco a varias personas que les ha pasado, aunque ahora pienso en una en concreto. Y claro, luego se arrepienten. Qué cómodo es arrepentirse, victimizarse y evadir nuestra responsabilidad. Autocrítica. Ya.

Esta ha sido mi experiencia con un buitre. Con el último. Pero sé que habrán más, de hecho este último volverá, porque a no ser que uno se muestre muy hostil con un buitre siempre acaban volviendo, es su naturaleza acechadora, piensan "quién sabe lo que podrá pasar ahora". O directamente no lo piensan, no tienen nada mejor que hacer. O solo siguen su instinto. En tal caso, si intenta picotearme otra vez (casi seguro) tendré que ser incluso más contundente, casi violento.

Pero es lo que debo hacer si solo quiero rodearme de compañía de calidad. Y es algo que sin duda estoy dispuesto a hacer. Pese al esfuerzo que lleva, hasta ahora ha merecido la pena.

Lector, si la mayor conclusión que has sacado de todo esto es que he espantado a mi buitre, cierra el puto blog y no vuelvas nunca. Si quisiera mostrar un mensaje así de corto, lo pondría en Facebook o Twitter, pero aquí intento expresar todo lo que significó eso.