lunes, 28 de noviembre de 2011

Lo que seré cuando muera

Algunos de mis amigos más cercanos tienen su propia teoría sobre adónde vamos cuando morimos. Todos tienen las mismas ideas en común, que es más o menos la siguiente.

Todos somos energía, la energía que tenemos en nuestro cuerpo es lo que nos hace ser como somos, y cuando muramos esa energía se dispersará y pasará a formar parte de la tierra. No desaparecerá, sino que volverá a la tierra, como un ciclo. Así, parte de uno será parte de un pájaro, o de la vegetación.

Muy resumidamente es algo así. Y a raíz de ese conocimiento guardado esta tarde me ha venido a la mente un pensamiento que se relaciona pero tampoco coincide con esa teoría del todo. Aunque la fuerza con la que lo he sentido me ha impulsado a escribirlo aquí.


Cuando muera.

Cuando muera, si no hay nada para mí en otro lugar, si mi ser, mi mente y mis recuerdos desaparecen, si vuelvo a la tierra, a formar parte de otras personas tengo clarísimo lo que seré.

Seré melancolía.
Seré el sentimiento del amor perdido por un joven adolescente, seré esa parte de él que le diga que lo que ha perdido era algo muy, muy grande.
Que luche.
Que luche por recuperarlo, o que luche por sí mismo otra vez para conseguirlo con otra persona.

Seré la ilusión del nuevo amor.
Seré esa luz que no se apagará nunca, seré la esperanza que les empujará a estar siempre receptivos a nuevos amores, a nuevas personas, a nuevas posibilidades.

Seré la inspiración.
Seré la inspiración de que esa persona es la que tanto buscaba. La que buscaba sin saberlo. La que le hará feliz.
Seré la inspiración que entra cuando apenas conoces a una persona, pero lo que te alienta es tan grande que te abruma, que te mueres por acercarte a ella, que te abrumas por sentir algo así sin conocerla, sin fundamento.

Seré el descanso.
Seré el suspiro, el "por fin" de aquellos que tanto sufrían, tan convencidos estaban de que vivirían siempre solos. Y que por fin alguien les ama tal y como es. Entonces viene el suspiro.

Seré el reencuentro.
Seré la alegría de todo un mes sin verse, toda un semana sin verse.
Seré la alegría, el llanto y el suspiro de reencontrarse con él, tras su vuelta de la guerra. Porque volvió vivo. Volvió. Él.
Seré la alegría de verse hoy, ya habiéndose visto ayer, y el día anterior, y el anterior. El sentimiento puro de que todo está bien estando con él, libre de cualquier tipo de dependencia.
La confianza.

Seré ese mensaje de móvil, esa carta inesperada, ese regalo con tanto contenido simbólico y sentimental.
Seré ese momento nocturno no buscado, en medio de la calle, donde se ve un cielo estrellado que, casualmente, ese día es más bello que ningún otro día. Seré esa mirada. Y el beso.

Seré amor. Si algo caracteriza a mi ser es la fuerza con la que siento el amor. Esa energía pasará a a aquellas personas dispuestas a recibirla. Y vivirán la vida con más pasión. Con más amor. Más esperanza y luz.

Pero sobre todas las cosas,
seré la noche, seré la noche durmiendo los dos juntos, con los brazos entrelazados, cuerpos en contacto y desnudos.
Seré ese descanso y sueño profundo. El no darte cuenta que te has dormido de lo relajado y feliz que estás.
Seré la mañana, despertarte plácidamente y ver que ella está allí, contigo, y todo lo que conlleva ello. Y hacer el amor.
Olvidarte que el tiempo pasa, y entonces hacer ese momento eterno.

domingo, 20 de noviembre de 2011

El show debe continuar

He estado apunto de crear un nuevo blog en el que expresar lo que ahora mismo siento. Pero cuando me he dado cuenta, no quería que cada vez que quiera mirar todas las cosas que he escrito tenga que estar mirando miles de blog. Con este me vale. Lo he mirado y me gusta demasiado la dedicación que tiene ya encima como para crear otro nuevo. Sí, dije que no iba a publicar más, pero ya no siento la necesidad de dejar esto atrás. Ya no escribiré con la expectativa y el temor de que la gente me lea y comente. Daré el uso que siempre más me ha gustado del blog: desahogarme.

La vida sigue, pase lo que pase. Así que el espectáculo debe continuar.

En los últimos tiempos mi vida ha cambiado tantísimo... Este verano con mis amigos de mi pueblo he conseguido por fin el grado de amistad de saber que puedes contar con ellos para lo que sea. Es magnífico. Por otra parte con Davi han terminado todas aquellas pequeñas tensiones que todavía quedaban, y terminé aceptando lo sucedido en lugar de no parar de recordar todo lo que hice mal. Por fin me di cuenta de que lo que sabía por aquel entonces no era lo mismo que sé ahora, y por eso no actué como lo haría ahora. Por fin se ha quedado todo atrás.

La siguiente página del libro de mi vida ha comenzado este curso. He conocido gente nueva en clase que me ha cautivado muchísimo. Gente con la que comparto muchas aficiones y mentalidad. Y con otros amigos del año pasado nuestra amistad a pasado a otro nivel. Es extraño. Ya el año pasado estaba contento con los compañeros de clase y no creía que cambiaría mucho de amigos, pero no ha sido así, y por suerte no ha sido así porque la situación ha cambiado a mejor aún.

Me siento bien. Ahora que me paro a pensar en todo lo que he conseguido, me siento muy bien y orgulloso de mí mismo.

Aunque lo más destacable de todo, o más bien lo que más me ha impactado de todo, ha sido que ha aparecido otra mujer en mi vida. Todas las peglarias a la melancolía, los momentos de quedarse mirando al cielo nocturno filosofeando, canciones ñoñas que me destrozan el corazón, sentir que hay algo que al fin y al cabo no hago bien, la enorme falta de cariño, abrazos, besos, amor incondicional, y sobretodo mi terrible miedo a la soledad. Todo eso se ha ido. Por fin. No, por fin no. Porque es parte de mi que aunque me haga daño, hace que sea como soy. Además, por ¿suerte? no todo eso se ha esfumado, de hecho solo lo relacionado con el cariño se ha esfumado, el resto sigue viniendo de vez en cuando a visitarme, y a recordarme que no debo dormirme en los laureles.

Comparo esto con mi relación anterior y no hay color. Cuantas cagadas que no hago y cuantísimo que disfruto cada segundo con ella.

Y no sé si llamarlo amor.

Siempre me he dicho que a las personas no se las quiere más o menos, sino de forma diferente. Probablemente sí sea amor, pero no lo sepa porque es una forma nueva de estar con alguien para mí.

He roto muchísimos cánones, muchos preceptos y barreras que impedían que se acercaran a mí. Nunca contemplé una relación informal. Mi ímpetu por valorar los sentimientos sobre todo lo demás desechaba esa idea. Esta vez no necesitaba a la otra persona para estar bien. Ya estaba bien. Al igual que con mis compañeros del año pasado estaba bien, pero con los de este año estoy mejor. Sin ella estaba muy bien, pero con ella estoy mucho mejor aún. Ahora que lo pienso, es un enfoque magnífico, ya que no dependo de ella para estar bien, y todo lo que esté con ella es pura ganancia. Por supuesto que me afecta lo que diga y haga, al igual que me afecta lo de un amigo, incluso un compañero que no conozco mucho pero que me gustaría ser amigo suyo. Aunque no en el mismo grado, claro.

Estoy aprendiendo. Aprendiendo a diferenciar, separar cosas. Distinguir sentimientos reales a emociones del momento que parecen sentimientos reales. A no decir "te quiero" porque en ese momento esté agustísimo con ella, y ni mucho menos por costumbre.
Aprendiendo a convivir con alguien muy diferente a mí en algunos aspectos.

Es interesante. Es una situación muy interesante. Tenías razón, Espe. Y ella es muy interesante.

Como puse en tuenti:
Es libre, como un pájaro. Siempre volando. Baja el vuelo, quieres acariciar su suave plumaje, cuando está lo suficientemente cerca vuelve a coger altura.
Inatrapable, como el aire. Intentas cogerlo con las manos y se escapa entre los dedos.

Aunque últimamente me da la impresión de que si se deja alcanzar. Pero tiene mucha cautela, mucho miedo de ser enjaulada.
Y yo tengo tiempo. No me preocupa. Hace un año, cuando dependía de otras personas, sí me preocuparía, sí que intentaría cambiarla, convencerla de mi opinión. Ya no, ya no tengo esa necesidad, lo cual me da calma y no la presiono. Que cambie si ella quiere, y que el cambio lo haga ella sola porque quiere ella. A mí ya me gusta muchísimo tal y como es.

Pese a todo, hay una parte de mí muy disconforme con todo. Me estoy entregando a alguien a quien todavía no conozco mucho. Estoy dejando los sentimientos al mismo nivel que el bienestar, y no muy por delante de él como ha sido siempre. No he comenzado con alguien que me inspire que algún día me hará sentir pleno. No es alguien con quien me vea años y años.

A pesar de eso, sigo. Porque tengo una razón para todo eso. Pese a que no la conozco mucho, me inspira la confianza suficiente para querer arriesgarme; y con el riesgo hace que incluso disfrute más cada cosa que me regala. Que haya dado importancia al bienestar sin pasar la barrera de los sentimientos lo hago porque mis sentimientos están en calma conmigo mismo, y a partir de ese punto lo que ella me pueda dar es solo ganancia. Tal y como le dije a ella "Si te abres a mí lo que puedes ganar es muchísimo, y lo que puedes perder es poco". Además, poco a poco muestra una gran sensibilidad muy bien escondida, y quiero descubrirla. Luego, lo de que no creo que me haga sentir pleno; sinceramente creo que es algo demasiado difícil de conseguir alguna vez en la vida como para estar esperando a que aparezca. A parte, como ya no dependo de la persona, no necesito que ella me haga pleno: debo ser yo con mi día a día quien consiga eso. Ella forma parte de ese día a día, y hasta ahora me ha ayudado muchísimo a estar mejor conmigo mismo. Y lo de estar años y años... Ya no necesito eso. Ya es bien difícil que alguien te acepte tal y como eres, como para además pedirle que esa situación se perpetúe por siempre. Además, pedir eso sería meter presión. Creo que lo mejor en esas situaciones es que el paso del tiempo, el propio hecho de seguir juntos sea lo que lo determine, y no el hablarlo, pactarlo o desearlo. Estoy increíblemente bien ahora mismo, y eso es lo que deseo.


Es muy cálida. Nunca pensé que podría encontrar a alguien más cariñoso que yo.
Cada beso, cada abrazo suyo está lleno de sinceridad y cariño. Vale muchísimo.

Lo único que me corroe bien por dentro es que, cuando la conozca, salga alguna diferencia insalvable. Por suerte es algo que pienso muy poco, solo cuando me paro a pensar como ahora. Además, para llegar a ese punto primero habremos de recorrer mucho juntos, y estoy deseando de hacerlo.


No sé si será amor. Lo que sé es que voy a luchar, porque con lucha hay algo que ganar.

El show debe continuar.

martes, 8 de marzo de 2011

El final del fin

Hace unos meses fue el principio del fin. Hoy es el final. Aún temblando, y con dudas, cruzo la puerta de la jaula que tanto me costó abrir. Salgo, por fin, después de un tiempo incluso con la puerta abierta, pero por miedo a lo que hay fuera. Ahora me espera algo similar al hombre que ve la luz por primera vez en el mito de la caverna de Platón. Asoman los primeros rayos y ya estoy agotado. Pero no importa, porque sin una cárcel que me absorba los sesos me recuperaré rápido y seguiré andando.

Es el final del fin. Comienza otra nueva era, y esta vez es sin este espacio.

Este blog ya no es ni la décima parte de lo que era. No me estoy quejando: yo soy el mayor culpable de ello. Pero no me siento mal. Porque corresponde con una etapa de mi vida con la que ya no me siento identificado. No me siento ya identificado con este blog, su portada, su menú... Y quiero darle un final, algo mínimamente digno. No hago un gran recopilatorio, porque sería mirar atrás, y no me apetece nada ahora que acabo de salir. Es más, lo haría solo por el blog, porque por mí me quedo satisfecho con que la gente que pasó por aquí y que se quedó con parte de este blog siga recordándolo. Y yo lo veré como una de mi vías de escape de la jaula, una forma interesante de enviar cartas al exterior. Me llevo un montón de tiempo invertido en pensar y hacer disfrutar a otros, sobretodo en pararme a pensar cuando escribía, me ayudaba mucho.

El nombre del blog, Razón y Corazón, surgió de mi eterno dilema entre lo que me dicta la lógica y lo que me motiva el alma, una contraposición destructiva que hoy día sigue en pie pero mucho más relajada y regulada, dejando espacio al diálogo. No negar lo evidente y tener en cuenta todas las posibilidades como posibles por muy remotas que sean. Y la hoy día famosa inteligencia emocional. Tengo eso.

Este blog se cierra a la creación de entradas. Estoy muy seguro de que para siempre. Pero a lo que no se cierra es a los comentarios, algo que siempre pienso leer y contestar, es una obligación que me impongo con muchísimo gusto.

Y nada más. Mención especial a Cantnoy, Óiko y Aida porque ellas 3 representan mejor mi recuerdo del mundoblogger y fueron de las que más se pasaron por aquí.

Por primera vez, no diré hasta luego. Pero sí os diré que os cuidéis mucho, seguro que sea cual sea vuestra situación tenéis algún motivo por el que vivir y luchar.

Adiós.