jueves, 30 de diciembre de 2010

El miedo en la sociedad actual

Hola a todos. En primer lugar, felices fiestas a todos. Aunque para muchos la navidad sea una época hipócrita o consumista, si buscas en tu familia o amigos seguro que encontrarás en la navidad un buen momento para disfrutar con ellos. En segundo lugar, explicaciones de mi incluso menor frecuencia de publicación; es por dos razones principales, una es que mis principales seguidores activos (es decir, los que sabía seguro que leían y comentaban) han dejado mundoblogger (Cantnoy y Óiko), y la otra razón es que entre mis amigos más intimos hemos creado un blog privado en el que nos contamos nuestras cosas, por lo que la función que tenía este blog de lugar de desahogo se ha trasladado en gran parte al otro blog. Solución para esto: que los que me seguís leyendo os animéis a comentar, ya que a mí y a cualquiera anima mucho a escribir :P Y en último lugar, el motivo de esta entrada es que para un trabajo de Historia de la Psicología tenía que hacer una parte que trataba del miedo en la sociedad actual y, como no me he podido resistir, he puesto bastante de mi opinión personal respecto al tema, y he pensado en que podría ser de interés y por tanto aquí os lo dejo.

Sin más, os dejo con mi pequeño artículo. Que disfrutéis de las fiestas y el año nuevo!


Miedo en la sociedad actual

En la sociedad de hoy día, el miedo es algo que está en todos los países y ciudadanos del mundo. Es normal, ya que el miedo es algo propio del hombre y necesario. Pero cuando hablamos de miedo en nuestra sociedad en su mayoría de veces hablaremos de la parte no adaptativa del miedo, la negativa.

En el mundo occidental nos encontramos con manifestaciones del miedo en todas partes, siempre asociadas a un problema.

Muchas personas son capaces de aceptar condiciones laborales lamentables por el miedo a la miseria, a quedarse sin trabajo. O apoyar grandes campañas farmacéuticas por el miedo a una enfermedad rara que supuestamente amenaza con acabar con la mitad de la población mundial y que finalmente su repercusión es mucho menor que una enfermedad común.

Pero la que quizás es más destacable por su influencia es el miedo a personas diferentes por su condición física, ideológica, religiosa o sexual (xenofobia, homofobia…). Todos los días se sucede en alguna parte del mundo alguna guerra que, casi siempre junto a fines económicos, hay una clara distinción de sociedades. En los últimos años el llamado mundo occidental se enfrenta en pequeñas guerras con países de religión musulmana. Y es que la particular interpretación que hace un sector minoritario de esta religión crea el suficiente miedo en los políticos y en los ciudadanos como para justificar cualquier guerra en países de dicha religión; o que los ciudadanos musulmanes que viven en nuestros países sean tratados con desprecio y desigualdad por el ciudadano de a pie.

El miedo es el principal método para controlar a las personas. Los códigos penales de todos los países necesitan del miedo del delincuente en potencia hacia la pena para que finalmente no ejecute el delito. Los grupos terroristas utilizan más el miedo que el poder militar real para conseguir sus objetivos. El miedo de un niño a verse excluido del grupo de niños de su clase hace que dicho niño se comporte de una forma que por sí mismo no hubiera querido realizar.

En definitiva, el miedo de una persona a que suceda un hecho lleva a esa persona a cometer acciones y en general, llevar una vida que podría estar bastante lejos de lo que dicha persona podría desear en general. Así que quien controle el miedo de las personas, tendrá el control de las personas, dependiendo el control del mayor o menor grado de control de los diferentes miedos.

A cuanto menor miedo por lo que ocurra, más libres seremos, pero cuantos más miedos tengamos más sujeta a condiciones estarán nuestras vidas. Por eso, recibir una buena educación y nunca dejar de aprender cosas nuevas hace en las personas individualmente, y en la sociedad colectivamente que tengamos un mayor control sobre nuestros miedos, y por tanto una mayor calidad de vida.