martes, 18 de mayo de 2010

"Tú nunca perderás la esperanza"

En pleno punto de inflexión en mi vida, aún no sé hacia donde seguirá la gráfica de esta función, pero si hay una función que se parezca a mi vida esa es la de la tangente: tras una gran subida caigo al vacio, pero de nuevo comienzo a subir, ahora estoy en el punto de inflexión viendo que si no cambio de función pegaré el subidón pero volveré a caer al vacio.

Hay tantas cosas que me cuestiono...

Pero resumiendo todo se decide en si sigo la carrera pero adaptándome al plan Bolonia, o si cambio de carrera a algo totalmente distinto.

Si sigo en esta carrera seguiré estudiando cosas que no me gustan nada, otras que me resultan interesantes, etc. Pero lo más importante de todo es que conseguiré las herramientas que creo que necesito para empezar a trabajar por mis ideales. ¿Qué ideales? Demasiado ideales: en que la gente es buena por naturaleza, que podemos vivir en un mundo donde el odio y el dolor no predominen nuestros actos, que el miedo y la ignorancia sean algo residual, que el sentido común imperie sobre las diferencias superficiales entre seres humanos... En fin, cosas muy bonitas y totalmente contrarias a como es el mundo hoy día.

Antes he dicho que lo que estudie resume en que dirección tomará mi vida por esto, porque si no sigo con esta carrera sentiré una profunda frustración y abandono a estos ideales.

Pero entonces me cuestiono cosas como si el esfuerzo merecerá la pena, en el sentido de que si algo de lo que yo haga por promocionar esos ideales perdurará en el tiempo, o como dijo alguien: "polvo eres y en polvo te convertirás", y con ellos todos mis actos. ¿Quién recuerda lo que hicieron mis tatarabuelos? Nadie. Si ni el recuerdo en la familia perdura demasiado, ¿como lo hará en la gente de a pie?

Además, yo pienso que si la gente no pide ayuda no se le puede ayudar por mucho que lo intentes, que la mayoría de la gente se conforma con cómo hace las cosas pese a que sabe que no están del todo bien y no se calientan la cabeza en alternativas, mucho menos en pedir ayuda. Entonces, ¿merece la pena dedicar la vida a esos ideales?

En caso positivo, seguiré estudiando ADE y Derecho.
En caso negativo, ¿qué puedo hacer con mi vida? Aprovechar esta ocasión que el azar me ha otorgado, claramente. Pero, ¿cómo? Pues principalmente dedicando mi vida a mí mismo. Sí, los ideales forman parte de uno mismo, pero no dedicaría mi vida a promocionarlos al resto de forma masiva, sino en mi propia vida y mi entorno más cercano, como lo hicieron los pequeños y luego grandes revolucionarios. Pero si me dedico en un entorno tan pequeño la mayoría de mi tiempo lo tendría libre, entonces, ¿qué hacer? De nuevo lo resumo en los estudios.

Aquí ya hay mucho más conflicto mental, comandado por la desinformación (por suerte cada vez es mucho más pequeña). Además, pensar en otra carrera me supone un esfuerzo extra ya que para hacerlo tengo que asegurar por un momento que el caso primero, luchar por mis ideales, será un trabajo que se reduce al polvo. Sé que realmente no es así, pero cuando uno está mal lo siente todo a la tremenda, y este es el caso. Aclarado esto, aquí las posibilidades han ido evolucionando según la información obtenida.

Primero pensé en matemáticas. Yo ya en el colegio era un erudito de las matemáticas, me encantaban y al mismo tiempo tenia muchísima habilidad para aprenderlas y desarrollarlas. Me motivaban muchísimo y eran los únicos deberes con los que disfrutaba como un juego. Con el tiempo, sobretodo la adolescencia que es reacia a las matemáticas y los estudios en general, perdí poco a poco el interés y me absorbí por intereses más superficiales, esos que inundan a las masas hoy día. Y ya cuando tuve que decidirme por una carrera no me planteé matemáticas porque le perdí el interés, mi interés era totalmente nuevo: mis ideales. Y como estos estan ensuciados y oxidados, vuelo al principio de mis tiempos, de la función tangente.

Tras hablar con uno de los mejores matemáticos de Murcia, me informé completamente sobre la carrera y su futuro laboral. La carrera es durísima, es pura teoría y muy compleja, muchísimas horas de estudio y resultados no correspondientes al esfuerzo. Es algo que yo sé que no podría sobrellevar, o al menos no quiero sobrellevarlo. Y en cuanto el futuro laboral está muy jodido, ya que unos conocimientos que no generan a corto o medio plazo dinero a nuestro sistema capitalista no es nada valorado. Aunque con el primer motivo ya era suficiente para renunciar a esa carrera.

La segunda opción fue una ingenieria. Principalmente porque es una aplicación práctica de matemáticas, por lo que perdería la totalidad teórica que tiene matemáticas y los problemas de salidas laborales que tiene también matemáticas. Problema: ninguna ingenieria me llama lo suficiente la atención. Aquí es donde debo informarme más. Aunque hay algo que quita muchos puntos a esta opción, y es que si me decanto por ella mi futuro está totalmente decidido por el asqueroso sistema en el que vivimos, y paso de depender de una empresa.

La tercera opción, que falta tiempo de asimilación y también información es psicología. ¡Cuan motivación entender (o intentarlo al menos) la mente del ser humano! Saber el porqué somos así desde un punto de vista científico. Pero no me refiero al saber superficial, como el que estudia la medicina; sino al interior: la mente, los sentimientos y todas esas cosas que siento yo tan ligadas a mis ideales. Si me acercase todo lo que pudiese a entender a las personas, no necesitaría saber en profundidad sobre economía o leyes (como mi actual carrera me otorgaría) para intentar llegar al interior de las personas y promocionar mis ideales. Creo que es la opción que más equilibra mis deseos. Además, por lo que me han dicho no es demasiado pesada de estudiar y (esto lo creo menos) a mí se me daría muy bien.

Problemas: salidas laborales muy confusas, aunque ya llegados a este punto eso importa poco, más siendo yo que confío tanto en que mis ideales con ayuda del conocimiento necesario me pueden hacer volar. Otro problema es que pongo mucho en duda si hay demasiadas implicaciones emocionales ya que cierta personita estudia esa carrera, y no quiero que las implicaciones emocionales tengan el más mínimo voto. También estaría el problema de convencer a mis padres de que esa carrera es una buena opción y sobretodo lo que quiero (porque eso ultimo ni yo estoy convencido de ello).

Es por todo esto por lo que mi futuro no está nada claro. Me falta información sobre algunas carreras y sobretodo aclarar la información que ya tengo para poder decidirme, con criterio.


De lo que estoy más cerca es de no seguir en mi carrera. Y por tanto lo que tiene más posibilidades ahora mismo es hacer una de esas carreras que para mi interior renunciaría en gran parte a mis ideales. Pero eso no es del todo correcto, ya que (como bien dicen mis ideales) toda persona puede extender su pensamiento esté en el entorno que esté y, si su pensamiento está en lo cierto conseguirá convencer a otras personas de que volar es posible.

Y como una función periódica como es la de la tangente, termino con lo mismo que al principio: "Tú nunca perderás la esperanza", algo que me dijo una persona que me conoce. Nunca renunciaré a mis ideales, pero casi siempre estarán en grado de "esperanza", con lo cual lo más probable es que dedique mi vida a mí mismo pero sin renunciar a mis ideales. Psicología toma mucha fuerza, pero quién sabe qué cable se me cruzará mañana para decir algo totalmente diferente y os sorprenda tanto como hoy.

Buenas noches, señores, y no piensen más de la cuenta (que se acerca el verano).