jueves, 21 de enero de 2010

Claro de Luna de Debussy

(Recomendación: escuchar mientras se lee la entrada)


Ayer, al escuchar esta canción de repente me vinieron a la cabeza todas esas respuestas que llevaba tiempo esperando. Como un libro recién comprado que todavía huelen las páginas a imprenta, o cuando abres un tarro o una lata de pringles y oyes ese ¡flop! tan sutil pero que se oye perfectamente. Pues así me vino a la mente.

Ahora estoy en una etapa de mucha reflexión y por tanto mucho cambio. Lo requería. Por eso actualizo tan poco y tan escuetamente. Quizás algún día hable un poco más de esto, pero dudo mucho que me extienda en exceso.

Qué importante es cambiar, y sobretodo hacerlo A MEJOR. Es tan subjetivo cambiar a mejor que cuesta mucho saber si lo estas haciendo o estas cambiando a justo lo contrario. Tienes la sensación de que va bien, obtienes respuestas y resultados... Pero resulta ser una gran mentira. Y tanto tiempo para nada, a la basura...

Ahora mismo me siento como en un lago sin ver la orilla, con un agua que es demasiado viscosa para ser agua pero no tanto como un fluido asqueroso, sino más bien algo suave y deslizante pero que no se queda tan indifente a mis pasos como lo haría el agua, y con ese agua rodeándome por un poquito más encima de la cintura. Y de fondo, un cielo azul muy morado casi violeta sin árboles, tierra ni nada de fondo, solo el cielo; pero con unos pequeños entes de luz, muy pequeños y no muy abundantes, que por alguna razón son una manifestación material o al menos visual de la melancolía.

Melancolía, esa es la palabra más acertada.

Me he dado cuenta que para conseguir lo que uno realmente quiere tiene que sufrir. Y yo desde mi visión absolutamente optimista de la vida no quería entender eso. Pero ahora lo entiendo y, no me molesta demasiado saberlo porque, una vez aceptado te das cuenta que lo que ganas, como es realmente lo que te importa en la vida y lo que le da sentido, el dolor y el sufrimiento es simplemente algo necesario pero no lo importante.

Como leí u oí en algún lugar: Nadie quiere morir, todos queremos dejar de sufrir.

Ahora lo entiendo. El sufrimiento es necesario para vivir, si no sufres es porque no vives. Fijáos en los que evaden mucho el dolor, parece que no viven en este mundo, que están muertos. Pero si aceptas que tienes que sufrir, esforzarte, entonces puedes utilizarlo para conseguir lo que te importa y darle por fin sentido a esto de la vida.

Elegid bien con lo que esforzarlos y sufrid mucho por ello, pero luchad hasta conseguirlo. Solo entonces estaréis vivos.

Y mientras sufres, pero no consigues nada: melancolía.

lunes, 4 de enero de 2010

Ayer

Ayer, todos mis problemas parecian tan lejanos...
Ahora parece como si estuvieran aquí para siempre.

De pronto, no soy ni la mitad del hombre que era antes.
Hay una sombra se cierne sobre mí.
De pronto llegó el ayer.

¿Porque tuvo ella que irse?
No lo sé, ella no me lo quiso decir.
Yo le dije algo que no debía; ahora anhelo el ayer.

Ayer, el amor era un juego fácil de jugar...
Ahora necesito un lugar donde esconderme.