martes, 31 de marzo de 2009

Zits 11

Si quieres ver en grande la imagen puedes pinchar aquí.




Entrañable, ¿verdad? XD Por mucho que nos neguemos, todos llevamos un niño dentro, deseando salir, gritando, saltando en tu cabeza, pidiéndonos que volemos, que volemos muyyyy alto... Qué lástima que los años hagan tanto daño.

Cuando tomo confianza con la gente, una de las cosas que más marcan que confío en esa persona es que hago cosas de niño con esa persona. Me encanta hacer chorradillas, aunque no sean frikis, da igual, si son chorradillas yo me lo paso bien. ^^ Cantnoy lo sabe mejor que nadie =D

Con esta tira me he acordado de los libros de mi infancia: Teo, en niño de papel, los incontables cuentos del Barco de Vapor de la serie blanca y azul, y muchísimos más que están al borde del olvido. También me han hecho recordar todas mis chorradillas de los tazos y cromos de pokémon, digimon y yu-gi-oh. Recuerdo que antes siempre antes de dormir leía un rato, acostado en la cama; que pena que ahora no lea tanto. Recuerdo que, en algunas de las noches que leía en la cama, me dormía con el libro en la mano, las gafas puestas y el flexo encendido; y mi madre cuando iba a acostarse me quitaba las gafas, me arropaba y apagaba la luz. Entiendo perfectamente a Zits cuando le pide a su madre que le lea el cuento otra vez.

Quién sabe, quizás en algún futuro vuelva a vivir esa situación, pero será desde un punto de vista distinto.

No olvidéis el niño que lleváis dentro. Los niños son bondad. Hasta que les corrompen y terminan convirtiéndose en adultos. No dejéis de ser niños, no dejéis de sonreír.

viernes, 27 de marzo de 2009

Tres en familia 01





Bueno, este es un nuevo grupo de tiras, Tres en familia. Trata de una abuela que vive con sus dos nietos (de ahí viene el nombre de las viñetas: tres en familia). En estas viñetas no tratan alrededor de un tema, como pasaba con Jorge y sobretodo Zits (que reproducían escenas típicas de chavales de su edad), sino que tratan temas varios. Espero que os guste y sobretodo que me déis vuestra opinión.

Sobre la viñeta, me reí muchísimo cuando la vi. La verdad es que los humanos cada vez somos más tontos. Ahora que es cuando es más fácil acceder a la cultura nos volvemos más estúpidos y necios. El hombre se tiene demasiado creído su superioridad respecto al resto de las especies y el mundo. Quizá si no fuésemos tan creidos y tuviéramos todos un poco más de modestia y amor a la naturaleza, el mundo no estaría tan mal como está ahora en todos sus campos. A este paso van a ser los monos los que estén espectantes a que les visitemos para ver nuestras "monadas".

lunes, 23 de marzo de 2009

“Manifiesto de principios” If. Joseph Rudyard Kipling

Rescatando algunas de las cosas que puse en mi metroflog, aquí pongo el manifiesto de principios que muchos ya conoceréis. Está feo repetir entradas, sí, pero dado que apenas muchos de vosotros no me conocíais por aquellos tiempos (solo Cantnoy y Aida), pues lo repito para que esta obra quede plasmada en este blog con el que cada vez me siento más agusto.

Por Joseph Rudyard Kipling; un escritor norteamericano. Este hombre a lo largo de su vida hizo muchos viajes, y en uno de ellos le escribió una carta a su hijo que decía esto. Espero que os motive tanto como a mí. Ahí va:


“Manifiesto de principios” If. Joseph Rudyard Kipling

Si puedes conservar la cabeza cuando a tu alrededor todos la pierden, y te echan la culpa,

si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti, pero al mismo tiempo tienes en cuenta su duda;

si puedes esperar y no cansarte de la espera, o siendo engañado por los que te rodean no pagar con mentiras, o siendo odiado no dar cabida al odio, y no obstante no parecer demasiado bueno, ni hablar con demasiada sabiduría:

Si puedes soñar - y no dejar que tus sueños te dominen;

si puedes pensar - y no hacer de tus pensamientos tu objetivo;

si puedes encontrarte con el Triunfo y el Fracaso y tratar a estos dos impostores de la misma manera;

si puedes soportar escuchar la verdad que nos es trasgiversada por bribones, para hacer una trampa para necios, o contemplar destrozadas las cosas por las que habías dedicado tu vida, y agacharte y reconstruirlas con las herramientas desgastadas.

Si puedes hacer un trato con todos tus triunfos, y arriesgarlo todo a una carta, y perder, y comenzar de nuevo por el principio, y no dejar escapar una palabra sobre tu pérdida;

si puedes obligar a tu corazón, a tus nervios y a tus músculos a servirte en tu camino, mucho después de que hayan perdido su fuerza, excepto la voluntad que les dice: “¡Continuad!”

Si puedes hablar con la multitud y preservar la virtud, o andar entre Reyes - y no cambiar tu manera de ser,

si ni los enemigos ni los amigos pueden hacerte daño,

si todos los hombres cuentan contigo pero ninguno demasiado;

si puedes emplear el inexorable minuto recorriendo una distancia que valga sesenta segundos,

tuya es la Tierra y todos los que hay en ella, y -lo que es más importante- serás un Hombre, hijo mío.


A diferencia de otras entradas con frases, en esta no destaco nada, porque para mí todas tienen un significado muy profundo.

Además, le tengo especial cariño a este "manifiesto de principios" por dos razones. Una es porque nos lo dió nuestro profesor de historia acabando 2º de Bachillerato. Desde que lo conocí en 4º de ESO siempre le tuve mucha admiración. Es una persona del tipo doctor House, pero sin ser tan cabrón hablando con la gente (es profesor, al fin y al cabo), pero en cuanto a mentalidad e ideas, muy similar (¿a que sí, Davi?). Aunque dudo mucho de que le llegue esto, desde aquí le mando muchos recuerdos y le deseo un gran futuro.

La segunda causa por la que me gusta tanto este "manifiesto de principios" es porque en base a varias de estas frases yo he construido mi yo. Me explico. Cuando el profesor nos dio los folios con esto impreso, me lo leí muchísimas veces en casa. Conseguí sacarle todo el partido a cada frase aplicado a la situación que tenía entonces en mi vida. Me di cuenta de fallos de base (como les llamo yo) que hacían que sin proponérmelo muchas cosas importantes se estropearan (por ejemplo, lo de esperar); y también muchas de las cosas que tenía reprimidas, por culpa de prejuicios falsos, las destapara para sacar lo mejor de mí (por ejemplo, lo de confiar en ti mismo, o lo de soñar). Fue una gran ayuda para ser quien soy ahora, muy diferente de como entonces era. Sí, hasta Cantnoy, que es la persona que desde hace más tiempo que me conoce de todos los que me leéis, he cambiado muchísimo desde entonces. Pero eso ya es otra historia.

Espero que os haya gustado el "Manifiesto de principios". Todavía lo tengo en la pared de mi habitación, y cada vez que lo leo le saco algo útil.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Jorge 06



Como ayer fue el cumpleaños de mi padre, y mañana será el día del padre, pues esta entrada se la dedico a él.

He tardado tanto en publicar porque estoy bastante carente de ideas. Estoy neutro, como dice una buena amiga mía. Pero con esta tira que tenía tanto tiempo guardada y que por el motivo de su contenido me ha animado a publicar, hablaré de los padres en general.

Puff... Podría hablar tanto de mi padre... Pero éste no es el lugar apropiado.


En mi opinión, por lo que a mí respecta y a muchísima gente cercana a mí, un día los padres resultan a llegar un obstáculo, una molestia para tus propósitos de mejorar como persona. (Repito que esto es solo mi opinión, entiendo perfectamente que esto no sea compartido.) Como bien leí en un libro, cuando los padres deciden tener hijos, lo hacen porque piensan que de pequeños serán muy monos, bebés y niños a los que cuidar y enseñar todas las cosas del mundo, y que luego se hacen mayores y van a la universidad y se convierten en todo un orgullo. Pero no tienen en cuenta de que entre una etapa y otra hay una transición. En el libro que leí se refiere a la adolescencia, pero al menos en mi caso es una etapa mucho más larga, sin nombre. Cuando te haces adolescente, tus pensamientos e ideas sobre el mundo comienzan a cambiar considerablemente. Comienzas a radicalizarte, gustándote unas cosas muchísimo y otras odíandolas. Estás en tu nuevo mundo y pensamientos.

Los padres ven a una nueva persona, rebelde, diferente, nada que ver con el hijo adorable que tan bien criaron desde que nació. Dicen que son cosas de las hormonas. Que es una etapa un poco enfermiza y que ya se nos pasará.

Cuando ven que va pasando el tiempo y que nada cambia, comienzan a desesperar. Creen que han perdido a su hijo, que ya es otro ser, desconocido, que vive en un mundo desconocido. Por lo que se ven obligados a odiar a ese mundo desconocido para ellos, que les arrebató a su querido hijo. Como ya no compartes en muchas cosas tus opiniones con las de tus padres, comienzan las fuertes discusiones. Cuando ven que estamos muy convencidos y seguros de lo que pensamos, que nuestros argumentos tienen mucho más fundamento que los suyos, entonces acaban las discusiones con subidas de tono y frases tipo: "porque lo digo yo", "porque soy tu padre", "porque te quiero y lo hago por tu bien", "porque yo ya he pasado por lo que has pasado tú", "porque te estás absorbiendo con todas esas cosas", "porque vives bajo mi techo/en mi casa", "porque las cosas son así", etc. Después de eso los padres pierden muchos puntos de respeto.

Nuestros padres vienen de una educación represiva. Su infancia la vivieron bajo el régimen franquista, con unos padres (nuestros abuelos) que solo han conocido ese tipo de régimen político. Aunque estaba acabando ya la etapa, es lógico que queden huellas. Por eso todavía hoy muchos de nuestros padres siguen el modelo de padre trabajador y madre ama de casa.

Quizá algunos de los que leáis esto no os sentiréis muy identificados. Y es que, conforme más al norte, esto no ocurría con tanta fuerza. Por ejemplo, en Cataluña, eterna enemiga de la dictadura, y zona más evolucionada económicamente, es más probable que la gente corriente tenga una mentalidad más flexible que la de otras zonas. Por ejemplo, en mi pueblo. En los pueblos, donde todo se convierte tan personal, donde todo el mundo te conoce y saben quienes son tus padres si te paras un minuto a explicarselo; y en el sur y en definitiva zona menos industrializada y más de la huerta, esto es lo normal. Pero con esto me parece que estoy entrando demasiado en cuestiones históricas y sociales.

Un ejemplo bien claro de lo que digo es comparándolo con algo friki como es "el salón del manga". ¿El mejor salón del manga de España? En Cataluña. En cambio, en mi región nunca que ha hecho un salón del manga. Eventos de este tipo en Murcia apenas se ven. Se hicieron tres salones de cómic, pero ya se dejó, seguramente por el poco éxito cosechado. Y luego quedadas tipo "la semana Kawaii", de esas muy pocas, ¿no, Cantnoy?

En mi pueblo, dar una impresión pública de ir vestido como gótico, emo, gay, lesviana, dark, friki, hippie, bohemio o cualquier otra corriente que no sea ir "normal", la gente de la calle te mira con cara rara.

Volviendo al tema del principio. Mis padres creen que el que yo me quiera dejar el pelo largo es consecuencia de "los dibujos esos raros" (anime). En fin, estoy ya bastante acostumbrado, quizá sea por eso que ya no me sorprende ningún comentario de ese tipo por su parte. Bueno, que me estoy rayando, y no es plan de que os cuente mi vida.

Hasta pronto!

miércoles, 11 de marzo de 2009

Estaba cansado ya de tanta represión

Estaba ya cansado de tanta represión. Estaba al borde de la locura. Se tumbaba encima de su cama y recordaba todas sus palabras. Todo eran reproches. Desde pequeño siempre se esforzaba muchísimo por conseguir todo aquello que le decían, por conseguir las metas que ellos les marcaban. Así le hacían ver que esas eran sus metas. Pero al parecer nunca tenían suficiente con lo que conseguía. Siempre pedían de él más y más, insaciables. Eran unas sanguijuelas que le chupaban la sangre, ya que a ellos no les quedaba. Gastaron toda la sangre que tenían en cumplir con todos esos dogmas e ideas que ahora intentaban meterle por la boca a él. Aunque hubiese que partirle la mandíbula, lo hacían. Y todo era por su bien.

Nunca nadie le preguntó qué era lo que quería hacer. Nadie le preguntaba por lo que soñaba. A nadie le ha importado eso nunca. Solo importaba tenerlo bajo control para poder seguir chupándole sangre. Pero cuando empezó a dejar de ser niño, también empezó a darse cuenta de que le utilizaban para sus propios intereses. Era su banco de sangre particular. Y como la sed de un vampiro, nunca se saciaban de chuparle la sangre.

Conforme pasaba el tiempo, él se iba dando cuenta más y más de que era solo un medio para conseguir sangre, ya que él como ser en sí mismo no le importaba a nadie.

Y se reveló. Comenzó a dejar de perseguir con tanta fuerza esas metas que le marcaban. Solo hacía lo mínimo para no desatar la furia de aquellas terribles criaturas de la noche. Criaturas que solo conocía él bien, ya que delante de todo el mundo parecían humanos normales, pero entre las paredes de su habitáculo, en el que le tenían encerrado, mostraban su diabólica personalidad y le castigaban a él por no hacer exactamente lo que les pedía. Estaba cansado, cansado de que hiciese lo que hiciese siempre hubiese castigos, y por supuesto nunca recompensa, porque para unos seres sin sangre ellos opinan que no se lo merece. Estaba agotado de tener que luchar por un castigo menor, por evitar castigos. Ellos eran seres sin alma, no sabían hacerlo de otra forma, por eso cuando oían por parte del ser con sangre motivos con argumento de porqué hacía lo que hacía, ellos gritaban de furia, enloquecían, sacaban sus garras, colmillos y comenzaban a chillar hasta que no se oía la voz del pobre huésped, el cual volvía llorando a su pequeño espacio personal. Espacio personal que era violado continuamente.

Todas las mañanas se sentía bien, porque estaría toda la mañana libre de los monstruos de la noche. Podía ir por la calle sin miedo, ya que a la luz del sol, sus parásitos se comportaban como aquello que no eran y siempre aparentaban: como personas. Pero en la calle no sabía qué hacer. Ahora que con la edad confiaban en él lo suficiente como para dejarle solo, podía salir, pero tenía un nuevo problema extra: qué hacer. Siempre le habían absorbido todas sus ilusiones, los vampiros habían conseguido que odiase todo cuanto él había decidido por sí mismo, porque a ellos no les convenía que se le escapase de su control, por eso toda iniciativa del ser viviente era reprimida con los continuos castigos que recibía.

Así, no sabía qué hacer. Había reprimido y olvidado todos sus sueños. No sabía quien era ni qué podía hacer. Por eso, volvió, aburrido, a su habitáculo, donde la noche se tornaba próxima.

Tanta represión hizo que buscase un lugar donde pudiese respirar libremente, aunque ese lugar no fuera real. Comenzó a dedicar su tiempo libre en hacer algo que hasta los propios seres de la oscuridad podrían temer. Comenzó a dedicar crear mil maneras de matarles. Al principio se odiaba a sí mismo por pensar en ello, pero más tarde se dio cuenta de que ellos fueron los que le quitaron sus sueños, y todavía aún les estaban quitando su sangre. Y no le daban a él ningún premio a cambio. No era justo. Y nadie hacía nada para evitarlo, porque nadie sabe lo que ocurre entre esas cuatro paredes, nadie sabe que los seres con los que vive son vampiros. Asquerosos chupasangres… Quería matarlos. Por eso se divertía tanto imaginando mil y una maneras para deshacerse de ellos. Pero era cauto: nunca las escribía, así ellos nunca podrían tener una mínima sospecha de sus pensamientos. Podían robarle sus sueños, su sangre… pero sus pensamientos no, su libertad interior no. Por eso ahora vivía en su interior. Los seres muertos se daban cuenta de que había algo que se escapaba de su absoluto control, y como no sabían qué era ni como controlarlo, le oprimían más y le imponían castigos aún más duros, castigos porque sí, sin argumento. Ya no gastaban ni un segundo en decir argumentos, directamente sacaban las garras, los colmillos y gritaban. Ahora su sangre no les saciaba tanto, y eso hacía que aumentase su sed y su ira.

Durante el día, cuando mostraba al mundo su máscara de persona normal y no reprimida, no podía evitar volver a su mundo interior, donde era libre. Se sentía tan bien… Pero al parecer los seres con los que habitaba en la mañana tampoco les parecía bien que tuviera pensamientos. Por ello también empezaron a castigarle. Pero con éstos era diferente, ya que, como era de día, la luz mostraba sus fechorías fácilmente, por lo que astutamente esperaban al momento adecuado para castigarle a él sin ser descubiertos. Realmente eran horribles. Los seres de su habitáculo solo eran así con el por la noche. Pero éstos, esos que siempre había respetado tanto, ahora le atacaban por el día. Ahora ni la luz le salvaba.

Solo conseguía liberarse con sus pensamientos. Como ahora tenía más opresores, se centraba más en su mundo interior. Además, como es de esperar, los villanos del día se habían convertido también en objeto de sus asesinatos mentales. Cada vez imaginaba formas más doloras y escurridizas de acabar con su miserable existencia, y eso le divertía mucho.

Por ahora, sus pensamientos eran lo único que le mantenía vivo. Si no hace tiempo que hubiese mutado en un ser sin alma ni personalidad. Pero todavía le quedaba mucho que recorrer para librarse, aunque eso él aún no lo sabía. Por eso para él el único mundo real era el de su propio pensamiento.

lunes, 9 de marzo de 2009

Consecuencias de la wii, dibujo Cantnoy y Premio al blog amigable

Esta entrada va de diferentes chorradillas que quería publicar, pero que no me daban para una entrada, así que las publico todas juntas. ^^


Así me pongo jugando a la play. Más concretamente cuando juego precisamente al juego que se ve en pantalla, Dragon Ball Z Budokai Tenkaichi 3.



Al igual que en el amor, para los videojuegos no se tiene en cuenta la edad. Quien me haya visto viciarme lo sabe bien (¿verdad, Cantnoy? XD).

Saco este tema porque el sábado pasado estuve toda la tarde jugando con mis primos al Wii Sports. Y ahora hoy (ayer también, pero sobretodo hoy) ME DUELE MUCHÍSIMO EL BRAZO DERECHO!!! No lo puedo estirar por completo sin que me duela. Diox!!! Es que está guapísimo!! Tenis, Béisbol, Bolos, Boxeo y hasta al Golf! Yo antes era antigolfista porque me parecía una americanada, y al final he sucumbido a la tentación Wii... En fins.


Otra de las cosas que quería poner es el dibujo que Cantnoy me hizo como regalo para nuestro aniversario. Gracias ;.;



Para los que ya me conocen y conocen también el manga, sí, es Misa Amane, de Death Note. ^^ Me encanta!! Quería que todos pudiéseis disfrutar de este regalo. ^^

Y hablando de regalos...


Premio al blog amigable

Bueno, pese a que a mí nunca me han gustado las cadenas de este tipo, ahí va. Como me ha parecido algo diferente y, por qué no decirlo, curioso, lo voy a hacer.



Reglas...
~*~Subir la imagen y añadir la fuente que te lo envió:
Cantnoy (ya sé poner enlaces de tu nombre a tu blog!)

~*~Compartir 3 cosas que nunca haya hecho pero me gustaría hacer:

1.- Tener mi propia empresa (sueño con una multinacional).

2.- Conseguir algo grande en el mundo del teatro.

3.- Pasar una buena temporada con Cantnoy en algún lugar lejos de donde nos conozca nadie, donde haya alguna cascada o piscina en la que nos podamos bañar a solas.



~*~Compartir 3 cosas que nunca haya hecho y que nunca haría:

1.- Caer en la rutina en cualquier aspecto de mi vida.

2.- Tener relaciones con un hombre.

3.- Desear mi muerte. (sí, soy un poco radical en estas elecciones, pero es que ahora mismo no recuerdo otras que las piense con tanta fuerza.)



~*~Entregar el premio a 6 personas:
Aquí lo dejo "en blanco". Ya que como a mí no me gustaría poner en compromiso a nadie, ofrezco a quien quiera a que lo haga. Algo que podría ser muy entretenido para los que leéis esto es que, si no queréis ponerlo en vuestro blog, ponedlo en los comentarios. Vamos, que quien quiera ponga las tres cosas que desearían y tres cosas que nunca harían. Puede resultar interesante.

Nos vemos pronto!

miércoles, 4 de marzo de 2009

Desde que nací hasta el 4 de Marzo. Hoy, un año. Para ti, Davinia

Desde hace más de un año, mi vida era una mierda. De hecho, el mundo es una mierda, un auténtico hostal de una estrella en el que la mierda hace de alfombra y un colchón con los muelles rotos es el mejor apoyo que se puede tener. Cuando me despierto veo que estoy vacío, si nada realmente importante que hacer, que me llene, solo esa rutina que me entretiene y me dice que la piara en la que vivo no es tan mala.

Esa gente que dice que es feliz... dan pena. Me río de ellos. Y me río porque su "felicidad" esa se basa en hacer el idiota y reírse por cualquier simpleza. ¿Realmente existe esa felicidad? Si existe, algún día algo me dirá que empujará a que sí o me asegurará lo que pensaba: NO.

Estaba deseando acabar con todo este teatro, con esta obra que se repite todos los días y que cada vez pierde más sentido, si es que tuvo sentido alguna vez. Pero, si no tengo nada, acabar con todo sería seguir sin dada, por lo que no me serviría para nada. Además, tenía que asegurarme de muchas cosas, al fin y al cabo soy joven, aunque mi alma este podrida.


Un día conocí a alguien que parecía que tenía el alma más podrida que yo. Me alegraba saberlo. Así no me sentía solo. Solo entre esa piara.

Llevaba ropa oscura, fea y los ojos y la cara poco agradables, parte por su maquillaje y otra parte por su propia condición humana. Eso hizo que no me preocupase de acercarme a ella, no parecía peligrosa, no parecía pertenecer a esa piara que solo gritaba. Parecía interesante, pero tampoco valía la pena hablar con ella.

Se aislaba mucho socialmente, más incluso que yo, aunque intentaba también socializar. Seguro que ella veía mucho mejor que yo de la mierda que está hecha el mundo.



Pero todo eso solo eran pensamientos, era lo que aparentaba. Y ya me dije que este mundo las apariencias son lo más peligroso. Debía asegurarme.

Pasó el tiempo y conforme la conocía, me daba cuenta de que era agradable estar con ella. Aunque muchas de sus cosas no las en tendía: forma de pensar, actitud ante la vida, forma de expresarse...

Por primera vez, no veía la oscuridad como algo malo. Podía ser algo acogedor..., cálido... y hasta ¿cómo decirlo? ...elegante. Pero todavía era algo que desconocía mucho, por eso estar con ella me daba seguridad.

Y no solo sobre oscuridad hablábamos, sino también de otros muchísimos temas, desde lo más trivial a lo más interesante y tabú. Y sin complejos. Era fascinante hablar con ella. Y estaba descubriendo también lo fascinante que era yo. Decía cosas increíbles sin premeditarlas. Bueno..., en realidad no eran increíbles, pero para el adefesio de palabras que solía pronunciar, me sentía inteligente.

El caso es que había encontrado a alguien tan asqueada del mundo como yo. Alguien que no se conformaba con lo que a la mayoría tienen. Alguien que aspiraba a más, aspiraba alto. Como yo. Descubrí que no soy un bicho raro.


Con el paso de los días, estar con esa persona era ya lo habitual. Sin darme cuenta, mi vida estaba cambiando poco a poco. Veía que la vida es algo que a veces te da gratas sorpresas, como encontrar a alguien como ella. Que nunca hay que acabar con todo, ya que en cualquier instante puede pasar algo que te cambie todo. Cuando me despertaba, ya no me sentía vacío, sabía que verla era algo que hacía que levantarse mereciera la pena. Estaba empezando a sentir y conocer muchísimas cosas nuevas, demasiadas como para analizarlas fríamente, así que seguí que todo siguiese su curso, sin pararme a pensar.

Era algo evidente que había química entre nosotros, que nos entendíamos. Todos los días aprendíamos el uno del otro; nos preguntábamos cosas y compartíamos opiniones sobre temas que nunca nos habíamos atrevido a tratar con nadie.

Cada vez me encontraba más a mí mismo, me estaba conociendo al tiempo que conocía a ella. Era algo muy bonito. Como de cuento, pero esta vez era de verdad.



También, me fui dando cuenta que mi concepto incial sobre ella estaba bastante equivocado. No estaba podrida por dentro. De echo era una de las personas más puras de corazón que he conocido nunca. Su aspecto era agradable, y su cara escondía una belleza muy particular, difícil de apreciar ya que no es lo típico de ver. A la misma vez, sus ropas no eran tan destartaladas como creía, tenía un estilo propio, no poco común, sino completamente propio, que la definía perfectamente. Era alguien sorprendente.

Inevitablemente empecé a cuestionarme muchas cosas: si sentía algo más, si tarde o temprano acabaría colgado por ella, si ella tenía este mismo tipo de dudas que yo, si le pregunto que si a ella le ocurre lo mismo, si me preguntará ella si a ella le pasará lo mismo, si debería esperar a que ella me contase que le pasa lo mismo, si debería tener iniciativa a preguntarle si le pasa lo mismo que me ocurre a mí... ¡BUF! ¡QUÉ CANTIDAD DE PREGUNTAS! Me abrumaban tantos pensamientos.

Luego me sentía mal por pensar en eso. Sentía que era un inmaduro que todavía no aguanta lo suficiente no mezclar la amistad con algo más, ¡aunque nuestra amistad no era una cualquiera! ¿Pero por ello debería haber algo más? ¿Era normal que pudiera haber algo más? ¿Era normal que me hiciese esas preguntas? ¿Se hará ella las mismas preguntas? No lo creo, porque en nuestras conversaciones no deja ni una pizca esa idea. Pero yo tampoco, entonces, ¿será tan astuta como yo para ocultarlo? Pero, ¿realmente tiene algo que ocultar? ¿Se hará ella todas estas preguntas? ¿Por qué me pregunto tantas cosas, si al fin y al cabo es una chorrada? Es una chorrada porque no tengo claro lo que siento. ¡Estoy afirmando que siento algo! No, no siento nada, lo que pasa es que estoy liado con tantas preguntas. Bueno..., tanto como nada no, le tengo muchísimo cariño y aprecio, más que a ningun amigo. Bueno, en realidad es que tampoco tengo muchos amigos. ¿O en realidad es que digo que ella es mi único amigo porque así, si digo que los demás son amigos, tendría que subirla a la categoría de "más que amigo"? ¡¿Pero qué pregunta es esa?! Además, no merece la pena pensar en todo esto, porque, en el HIPOTETIQUÍSIMO caso de que sintiera algo más que amistad (que es poco probable), no me permitiría dejar que ella lo viese, porque está él.

Con él me refería a una persona con la que ella tenía una relación especial, no sé como calificar esa relación, así que no entro en detalles. El caso es que él era un amigo de toda la vida, y ella ahora se había convertido en mi mejor amiga. ¿Realmente merecía la pena arriesgar la amistad con los dos por la hipótesis de que pueda sentir algo? Claramente NO, NO y NO. Y no hay más que hablar.

Bueno, en realidad no lo hablaba, más bien lo pensaba. Porque, ¡¿cómo lo iba a hablar con alguien?! No soy loco, ni tonto ni tampoco estoy desesperado (porque no siento nada realmente). Así que no se lo conté a nadie. Yo siempre he tenido la idea de que una cosa que piensas, si no la hablas o escribes parece que es menos real, porque solo esta en tus pensamientos. En el momento en que sale de tus pensamientos al aire o al papel ya se combierte en algo material, dispuesto a sufrir consecuencias. Y precisamente las consecuencias era lo que quería evitar. Eso me pasaba.

Bueno, no sé porque pienso tanto en esto, porque no siento nada.

Y actuaba como si no pasaba nada. Volvió él, y se reencontraron. Me alegró muchísimo verles tan contentos, realmente me hacía feliz. Mis dos mejores amigos son felices juntos, ¿no es bonito? Además, se cumplió mi propósito. Me explico: antes de conocerla a ella en profundidad, le presenté a él. Y de ahí empezamos a conocer nosotros dos a ella, que entonces era una desconocida. Les presenté el uno al otro con la intención de que abandonaran su oscuro pensamiento y se unieran. Y cuando todo estaba casi culminado, se tuvo que ir. Y fue entonces cuando comencé a conocerla bien a ella, en ausencia de él. Pero ahora él volvió, y todo parecía mucho más claro entre ellos. Había cumplido mi propósito. Ellos estaban contentos de estar juntos y yo estaba contento por haber sido el que propició a ello.


Pero algo falló. Algo que estaba fuera de mi control y conocimiento me traicionó. No sabía ella iba a ser como es, no imaginaba que fuese a acontecer todo lo que sucedió. Y en el momento en el que mis paranoias sobre hipotéticos sentimientos estaban en pleno auge, vino él. Me alegré que viniese, porque (aparte de porque era mi amigo) así me vería obligado, sí o sí, a reprimir cualquier tipo de pregunta o paranoia que viniese a mi cabeza. Era imposible que algo se descontrololara.

Y se descontroló, pero por suerte mantuve el tipo como pude. Viéndoles juntos, y viendo como avanzaba tan rápidamente su relación en tan solo dos semanas, las dos únicas semanas que iban a tener tiempo de verse hasta otra temporada, vi como mi alma se fue hundiendo más poco a poco. Como mi orgullo herido no quería admitir que sentía algo más que amistad por ella, interpretaba las señales de mi alma como pura envidia, envidia en sentido puro. Me convencía que esas punzadas de dolor en el pecho eran producto de la envidia de ver a dos personas tan cercanas a mí tan felices. Y yo, que si no llega a ser por mí no se conocieron, ¡pasaban de mí! ¡PASABAN DE MI COMO DE LA PUTA MIERDA! Él uno de mis mejores amigos, si no el mejor, de toda la vida, me ignoraba por completo y solo estaba pendiente de buscar una escusa para comerle la boca!!! Y ella, con los ojitos llenos de agua, se rompía ante el con sus humor absurdo y tan poco sutil. ¡¡ME DABAN PENA!! Realmente el amor es cosa de idiotas!!! Porque para tener ese comportamiento tan primitivo y con tan poca cabeza hay que ser idiota!

Dándome cuenta (era lo peor de todo) me estaba hundiendo en la más completa miseria. Estaba convirtiéndome en un ser mucho más oscuro de lo que fui antes de conocerlas. Pensaba que realmente siempre estuve solo, porque si ella hubiese estado conmigo se hubiese dado cuenta de lo que pasaba, y al menos no actuarían tan puerilmente delante de mí y todos nuestros demás amigos. Para eso que no quedasen con nosotros y que se fuesen a un hostal!!

Me estaba volviendo un ser increíblemente envidioso. ¿Había sido yo siempre así? ¿Han sido las circunstancias las que han favorecido que mi verdadera personalidad se desatara? Realmente la vida es una mierda, pero ahora yo solo tenía argumentos suficientes para creer que sí. Ellos quizá lo sabían, pero no se preocupaban. Claro, no estaban solos, como yo. ¡Qué mierda es todo!

Pero un pequeño rayo de luz me decía que no desesperase, que en realidad soy bueno. Si fuese egoísta hubiera intercedido entre ellos. Podría haberles jodido perfectamente sus dos únicas semanas juntos, pero al contrario de eso les ayudé. Quizá es solo una confusión todo, debido a mi inmadurez, quizá no es todo tan grave. Quizás, solo quizás, aquello que sentía por ella era tan grande que prefería que fuese feliz con quien pudiera, aunque no fuese yo...

¡O QUIZÁS YO ERA IDIOTA! Estuvieron durante esas dos semanas ignorándome casi por completo. Si no llega a ser porque quedábamos con otras dos personas más sería un triste aguantavelas. ¡Y eso sí que no!!!! BAH! DA IGUAL! Total, para el poco tiempo que les quedaba juntos aguantar fue algo posible. Aunque me salió caro.

Recuerdo perfectamente, cuando él se fue, y ella y yo de vuelta para su casa, ella envuelta de una tela de tristeza, y yo en mi nube de oscuridad y envidia, dijo ella "vaya mierda, ahora a volver a las clases, a estudiar, a levantarme temprano, a los emails para contactar con él, a aguantar a mis padres por a ver salido tanto en dos semanas... a volver a la normalidad. Y al instante yo pensé: "sí, a volver a la normalidad, por fin".

Me había convertido en un ser de la oscuridad. Solo y hundido.



Con el tiempo, descubrí que no eras feliz. Con lo que aconteció no eras feliz. Yo no te veía feliz. Se supone que cuando a alguien le ocurre una cosa de ese estilo es feliz, pero tú no lo eras. Y al parecer él tampoco. Empezó a ignorarte, a pasar de ti, a olvidarte. Tu desesperaste, llamaste, mandaste emails sin cansarte, le dijiste de todo lo que le pudiste decir, y él te ignoró. Realmente todo carecía de sentido. Incluso me afectó a mí, porque entonces descubrí que todo aquello que me había montado en mi cabeza era mentira, era un simple teatro para ocultarme a mí mismo lo que sentía por ti. Y qué duro es engañarse a uno mismo, por eso me hacía tanto daño, por eso.

Pero tuvo que ser a costa tuya. Cuando me di cuenta de que entre vosotros no había tanto como parecía, vi que no había nada de lo que yo envidiaba, no tenía nada que envidiar. Era complicado, pero todo empezaba a cobrar sentido para mí.

En cambio, para ti todo empezó a tornarse oscuro. No entendías porqué pasaba así de ti. Yo tampoco lo entendía, por eso te ayudé todo lo que pude para averiguarlo.

Fueron unos días extraños. Yo me di cuenta que el mayor daño que te pueden hacer es el que te haces a ti mismo. Iba saliendo muy rápidamente de mi oscuridad. Tan rápidamente como tú te tornabas a ella. ¿Qué pasó? Entre que yo que salía y tú que entrabas, nos topamos en ese camino.

Después, él se molestó en dar señales de vida, pero lo hizo de esa manera tan dolorosa para ti de la cual no voy a hablar. Tan rápido ascendió todo en dos semanas, tan pronto bajó todo en pocos meses.

Y yo me encontraba allí, reencontrado y reconciliado conmigo mismo, sanado y dispuesto aclarar aquello que me hundió en la oscuridad. Y tú, llorando, dolida por todo lo sucedido. Me contaste que nada era lo que parecía, que en el fondo no te sentías amada. Y al parecer él tampoco, porque para dejarte de esa forma...

Hundida, te ayudé a levantarte. Puse todo mi empeño por que le olvidaras. Pero a la misma vez no quería involucrar mis sentimientos. No quería dejar que influyera en tu recuperación. Debías recuperarte por asimilar que no te correspondía. Yo no quería ser tu pañuelo.

Y lo conseguiste. Eres tan fuerte...! Yo en tu lugar hubiese tardado muchísimo, pero tú demostraste mucha fuerza.

Todo volvió a cierta normalidad, siempre con el fantasma del dolor acechándote.

Pero, sin darnos cuenta, en todo ese periodo en el que los dos nos reencontramos con nosotros mismos, cada uno por una causa bien distinta, nos fuimos conociendo más abiertamente y mejor, ya que nos ayudábamos a recuperarnos.

Sin darnos cuenta, los dos, inteligentemente, supimos extraer todo lo positivo de la experiencia, y se mejores.

Aunque, el detonante de lo que iba a pasar fue nuestro apoyo mutuo, apoyo incondicional. Éramos incondicionales. Actuábamos por hacer sentir mejor el otro sin dudarlo, sin pensar (en el sentido de que por ser tú, sin lugar a dudas te voy a ayudar). Nació algo incondicional, irracional entre nosotros. Y poco a poco iba creciendo, se iba haciendo más y más fuerte. Cogió una fuerza tremenda.

Los dos lo sabíamos. Los dos sabíamos que había mucho más que amistad ahí, pero no sabíamos que el otro sentía lo mismo. Por eso esperamos.

Los días contigo eran mejores que nunca. Cada vez hablábamos más de cosas íntimas y no tan triviales. Através de suposiciones encubiertas por indirectas queríamos saber algo acerca de lo que sentía el otro, sin que se notara, los dos con miedo de que uno pudiese romper ese precioso jarrón nuestro: la amistad. No queríamos volver a estar en la oscuridad, daba miedo pensarlo. Pero pensar que podríamos estar juntos inspiraba la mayor felicidad que nunca pudiésemos tener.

Poco a poco, muy lentamente, casi sin darnos cuenta ni nosotros mismos, nos acercábamos más, y más, y más. Hasta que un día...

Nos besamos.



De repente mirar al cielo azul o a las estrellas de la noche era algo maravilloso. La vida estaba llena de luz. Todo tenía sentido, TODO, porque todo eres TÚ. Hablábamos con una sonrisa del tiempo atrás. ¡Tú también te hacías esas preguntas! ¡Todas! ¡Tú también te reprimias esos hipotéticos sentimientos! ¡Tú también pensabas muchísimo en mí cuando estabas con él, y sufrías por ello! Tú también te dejaste llevar por una situación tan nueva y con tantos sentimientos y pensamientos. ¡Tú también deseabas día sí, día también que te dijera lo que sentía por ti, de una vez! ¡Y POR FIN!

Te conté en el infierno en el que caí aquellas dos semanas. Y cuando me contaste que tu relación con él no era para nada lo que pensaba me quedé anonadado, atónito, perplejo.

Los dos sabíamos que en ningún momento ni ella y ni yo había sido hipócrita o había utilizado al otro. Todo había sucedido así, todavía no sabemos porqué.

Luego volvió él, y cuando se dio cuenta de que su error era demasiado grave como para recuperarlo, descargó toda su ira y culpa sobre nosotros dos. Pero nosotros, cada uno de nosotros por separado hablamos con él, y le hicimos ver que las cosas no eran como pensaba él, sino que realmente eran así. Nadie conspiraba contra él. Se dio cuenta de que no le había traicionado. Al igual de que tú lo le habías sustituido. Él fue el primero que dispuso todo así.

Y cuando vio que, aun arreglando su error, no te tendría a ti, cayó en una oscuridad mucho mayor que la de nosotros dos. Y así, verificamos que en lo que correspondía a él, no habíamos hecho nosotros nada malo.


Fue pasando el tiempo y con él muchas más adversidades. Pero ahora estábamos juntos. Nos amamos, y eso es lo que importa. Se sucedía un obstáculo tras otro. Parecía que no íbamos a poder disfrutar de nuestro amor! Desde que comenzó lo único que hacía era someterse a duras pruebas! Pero las pasamos. Y todo eso no lo voy a escribir aquí, porque lo bueno es algo que solo podemos entender nosotros dos. Lo malo es facil de comprender para todos. Pero la felicidad que sentimos el uno por estar con el otro es demasiado abstracta como para intentar explicarla. Por eso lo mejor es intentar explicarla con los hechos, con el pasado.

¿Recuerdas el día que hicimos pública nuestra relación? Eso no fue una locura, fue amor.

Cuando llegó el verano, parecía que llevávamos años juntos de relación, porque nos conocíamos tanto... Éramos tan inexpertos en eso de llevar una relación... No seguíamos pautas, lo hacíamos a nuestra manera, la mejor, la que nos hacía más felices. Caricias, sonrisas, conversaciones, miradas, besos... Todo formaba parte de un cocktail perfecto.

Llegamos a la universidad y por fin pudimos disfrutar de más intimidad. Nuestra relación iba viento en popa. Nuestra vida, tal y como la conocíamos, cambió en la ciudad. Y por mucho que lo intentamos, la distancia hizo mella.

Surgían nuevos problemas que antes no pudieron verse. Pero si algo nos caracteriza a ti y a mí es la plena voluntad por hablar inmediatamente los problemas e intentar por todos modos solucionarlos. Y lo conseguimos.

Surgían tantos problemas que sin darnos cuenta estábamos cambiando, o eso parecía. En realidad estábamos dejando ver partes de nosotros mismos que antes por no cumplirse las condiciones necesarias no salían.

Y ante tantas cosas nuevas cuesta darse cuenta de todo. Por suerte, hemos conseguido verlo todo por fin.

Mi actitud ante la vida a mejorado muchísimo. Y no es que antes estuvira mal, no, lo que pasa es que ahora estoy muchísimo mejor. Y tú has conseguido deshacerte de esas ideas falsas sobre tantas cosas y, en general, los dos hemos descubierto mucho.

Eso es una de las cosas por las que nos amamos tanto: porque estamos unidos, nos damos amor pero al mismo tiempo nos dejamos la libertad suficiente como para poder crecer y ser mejores personas.

Antes creía que cambiar suponía dejar todo atrás. Pero ahora me he dado cuenta de que no. No es necesario. Gracias a que tú me dices lo que está bien y lo que no está tan bien, he conseguido distinguir unas cosas de otras, y así he disminuido lo "malo" y he dejado salir o trabajado lo "bueno". Todo eso sin darnos casi ni cuenta, porque como todo lo hablamos, sabemos lo que es bueno y lo que no.

Pero todo esto se cumple gracias a otra de las cosas que hace que estemos tan unidos: la disposición de los dos a cambiar y mejorar. Y eso nos mejora como personas individualmente y en nuestra relación.

Estoy tan contento de haberte encontrado...! Desde que estoy contigo no me arrepiento de nada del pasado, porque gracias a él he aprendido y ahora puedo decir que soy quien soy. Y estoy muy contento de ser quien soy, y también de estar contigo. Y lo mejor es que los dos mejoraremos, nunca tocaremos techo porque en esto de mejorar como persona y el amor, no hay límites. Hemos visto que los límites son los que se pone uno mismo. Contigo soy capaz de todo. Soy capaz de volar, de soñar y de hacer realidad mis sueños, todo al mismo tiempo.


Desde que estoy contigo, sé que la vida es algo que merece mucho la pena vivir. Y hasta parece que el mundo es un lugar donde se puede vivir. Ya tengo algo por lo que sonreír cuando me despierto, tengo un propósito cada día: verte.
Ya puedo decir que sí existe la felicidad, porque verte me hace feliz. Incluso pensar que te voy a ver ya me da mucha felicidad. Si eso me hace feliz, imaginate a los niveles de felicidad que llego cuando te miro a los ojos, acaricio tu cara y nos besamos.


Davinia, con todo esto tan largo, lo que quiero decir es que cada vez que te digo "te quiero", o "te amo", la cosa no se queda ahí. Sino que eso implica todo lo que he puesto arriba: un pasado, una historia, una experiencia contigo, un aprendizaje, posibilidades, felicidad, etc. No es nada simple decirte que te quiero. Implica muchas cosas, tantas que en toda la vida podré escribirlas. Es por eso que prefiero expresártelas día a día de formas tan diferentes, simples y a la vez tan complejas.

Nada de esto hubiera sucedido si ninguno de nosotros no hubiese querido que ocurriese. Esto no es cuestión del azar, sino producto nuestro. Disfrutémoslo y vivámoslo, que después de la muerte no sabemos qué pasará, pero la vida es larga y como he dicho antes: merece la pena vivirla, y más contigo.

Aunque hoy no haya podido estar contigo físicamente, siempre me tendrás dentro de ti. Solo mira a tu corazón, sé que me encontrarás fácilmente.

Y no pienses que hemos perdido un día muy especial, el día de nuestro primer aniversario. Porque, como te dije por móvil, cualquier día contigo es especial. Solo tienes que creerlo. Yo lo creo. No estoy triste por no poder estar contigo hoy, porque sé que ha sido así por circunstancias ajenas a nosotros. Yo estoy contento porque mañana voy a poder verte, verte sonreír, verte feliz, verte conmigo. Y eso es lo que más me hace feliz. Estar contigo el día en concreto, hacer una celebración especial, y todas esas cosas que se "suponen" que uno debe hacer en una fecha tan señalada es solo un añadido al hecho de que ESTOY CONTIGO. Es algo accesorio. La guinda.

Viviremos siempre felices juntos, porque los dos hacemos todo lo necesario para ello.



Estoy enamorado de ti.