domingo, 27 de julio de 2008

Tenemos un problema: nos cuesta mucho Ser positivos

Albert era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, él respondía: “Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo”.

Había tenido varios destinos y varios colaboradores le habían seguido en todos ellos. La razón de que le siguieran era por su actitud: era un motivador natural. Si un empleado tenía un mal día, Albert estaba ahí para decirle al empleado cómo ver el lado positivo de la situación.

Ver este estilo realmente me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a Albert y le pregunté:

-No lo entiendo… no es posible ser una persona positiva todo el tiempo. ¿Cómo lo haces?

Albert respondió:

-Cada mañana me despierto y me digo a mí mismo: “Albert, tienes dos opciones hoy: puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor; escojo estar de buen humor”.
Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello.
Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo señalarle el lado positivo de la vida.

-Sí, claro, pero no es tan fácil –protesté.

-Sí lo es –dijo Albert-. Todo en la vida es acerca de elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección. Tú eliges cómo reaccionas ante cada situación, tú eliges cómo la gente afectará tu estado de ánimo, tú eliges estar de buen humor o mal humor. En resumen, TÚ ELIGES COMO VIVIR LA VIDA.

Reflexioné en lo que Albert me dijo…

Poco tiempo después, por cuestiones de residencia, perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Albert, cuando tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar contra la propia vida.

Varios años más tarde, me enteré que Albert hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio: dejó la puerta de atrás abierta y una mañana fue asaltado por tres ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano, temblando por el nerviosismo, resbaló de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon.

Con mucha suerte, Albert fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una clínica. Después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Albert fue dado de alta, aún con fragmentos de bala en su cuerpo.

Me encontré con Albert seis meses después del accidente, y cuando le pregunté como estaba, me respondió: “Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo”.

Le pregunté qué pasó por su mente en el momento del asalto. Contestó:

-Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos opciones: podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir”.

-¿No sentiste miedo? –le pregunté.

-Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de los médicos y enfermeras, realmente me asusté. Podía leer en sus ojos: “es hombre muerto”. Supe entonces que debía tomar una decisión.

-¿Qué hiciste? –pregunté.

-Bueno, uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo, y respirando profundo grité: “Sí, a las balas”. Mientras reían, les dije: “estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto”.

Albert vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo POR SU ASOMBROSA ACTITUD. Aprendió que CADA DÍA TENEMOS LA ELECCIÓN de vivir plenamente, la ACTITUD, al final, lo es todo.

Al final la decisión de cómo eres, cómo te ves, cómo te sientes, cómo vives; es tuya.

miércoles, 23 de julio de 2008

Zits 01


Zits es el que podríamos considerar el típico adolescente. Así, en sus viñetas se cuentan típicos problemas de todo adolescente, como en esta. Y es que lo que ocurre en las películas no suele ser lo que sucede en la vida real.

jueves, 17 de julio de 2008

Campus Buero de Teatro Joven

¡Hola a todos! La semana pasada, más concretamente del domingo 6 hasta el viernes 11, estuve en Madrid en un campamento de verano, por así llamarlo, en el que dábamos clases relacionadas con el teatro. La verdad es que en las clases aprendí muchísimo, además de que por lo general eran muy entretenidas.

Pero lo mejor de allí, sin duda alguna, era la gente. Allí habia un buen rollo como nunca he visto en mi vida. Toda la gente saludándose, aún sin conocerse; y cada día conocías a alguien nuevo. No habia ningún tipo de malos rollos entre nadie. Diría que es el lugar más tranquilo que he concido; creía estar en Spectro, de la película Big Fish.

Esta entrada se la dedico a todos los amigos que hice allí. Para tan pocos días que estuvimos, nos hicimos amigos, amigos con todo el significado de esa palabra. Y eso es difícil.

Ahí van fotos de algunas personas que conocí:

Al fondo: rubia con pelo muy muy rizado, Paula; y a su lado, Inma. Las dos de un pueblecito de Sevilla.
Abajo, con la camiseta rosa, Elena, de mi pueblo, la única persona de mi grupo con la que fui al campus.
Y a su lado, Mireia, de Lleida.



Los de aquí abajo son Txema e Iker, de Bilbao.

Y bueno, esta entrada es más que nada por poner algo del campus, que me moría de ganas y no tenía fotos ninguna, ya que el cargador de mi cámara no funcionó. Cuando demás gente me pase sus fotos ya haré una entrada mucho más larga y dirigiendo algunas palabras a algunas personas.
Y a todos los del campus: os echo mucho de menos.

sábado, 12 de julio de 2008

Tenemos un problema: no asumimos la realidad y nos liberamos de nuestra culpa

El estudiante desesperanzado llegó, tras un penoso ascenso, hasta la buhardilla del anciano Isaac. Después de un largo minuto de titubeos, por fin se decidió a pulsar el timbre de la puerta.

Le abrió un anciano de mirada profunda y barba bíblica.

-Buenas tardes, Isaac, me han dicho que usted es experto en “curar” casos desesperados.

-Hijo mío, yo sólo me dedico a vivir lo mejor que sé.

-Sí, eso también me lo han dicho. Por eso he venido. Me consta que lo mejor que sabe hacer usted es ayudar a los demás.

-Lo que mejor sé hacer me lo enseñó mi mujer, Esperanza. Ella me enseñó todo sobre la esperanza. ¡Qué gran mujer, Esperanza!

-Eso es lo que necesito, Isaac. Estoy desesperanzado. Soy un inútil.

-¿Cómo estás tan seguro?

-Ayer el profesor de Ética del instituto nos entregó fotocopiado el decálogo de la inutilidad. ¿Quiere leerlo?

Isaac se puso las gafas para ver de cerca y leyó lo siguiente:

“Cómo convertirse en un maestro en el arte de la inutilidad”

1. Dejar para mañana (un mañana que nunca llega) todo lo que te resulta difícil o desagradable.

2. Consumir el tiempo de que dispones quejándote de lo que debes hacer y, así, dejar todo sin hacer mientras te quejas de tu falta de tiempo para hacer lo que dejas sin hacer.

3. Aburrirte de no hacer nada y responsabilizar a los demás de tu aburrimiento.

4. Renunciar antes de haberlo intentado eludiendo de esta manera las consecuencias del temido fracaso.

5. Desear siempre lo que no posees, sin mover un dedo por conseguirlo.

6. Aferrarte siempre a lo conocido; lo nuevo puede ser peligroso.

7. Ver los fallos de los demás y permanecer ciego a los propios.

8. Culpar al “sistema” del lamentable estado del mundo…, y como el “sistema” no va a cambiar, ¿qué puedes hacer tú solo ante tanto lamento?

9. No ofrecerte voluntario a nada de nada. Siempre habrá algún samaritano que se ofrecerá por ti.

10. Tumbarte a la bartola y proclamar con orgullo ante el espejo de tu soledad:
“Ya soy un inútil”.

-¿Qué le parece, Isaac?

-Ingenioso.

-Y certero, Isaac. Es un fiel retrato de mi persona. Estoy seguro de que el profesor de Ética se inspiró en mi persona cuando lo escribió. Soy un inútil, Isaac.

-No, no lo eres, ya has transgredido uno de sus mandamientos. Los inútiles no luchan contra la “in” de su inutilidad. Se dan por derrotados de antemano. Tú, en cambio, estás luchando.

-Pero…

-Mejor “y”. No eres un inútil y jamás lo serás mientras…

-Mientras, ¿qué?

Isaac extrajo un papel fotocopiado del cajón de un viejo escritorio y se lo entregó al muchacho.

-Lee, hijo. Lo escribió mi mujer: Esperanza.

El estudiante leyó lo siguiente:

“¿Por qué no eres un inútil?

1. Mientras el hecho de que tú estés vivo sea importante para alguien, aunque sea una sola persona, no serás un inútil.

2. Mientras luches contra la adversidad, no serás un inútil.

3. Mientras intentes mejorar un poco cada día, no serás un inútil.

4. Mientras ames, no serás un inútil.

5. Mientras hagas lo mejor que puedas con lo que tengas, en dondequiera que estés, en cualquier instante, no serás un inútil.

-¿Qué te parece, muchacho?

-Estupendo, Isaac… ¿Me ha dicho usted que su mujer se llamaba Esperanza?

-Eso es. Esperanza. Ahora y siempre, muchacho. Incluso en la ciudad Noche Oscura amanece. Esperanza.

-Adiós, Isaac.

-Adiós, muchacho… y gracias.

-¿Gracias? ¿Por qué, Isaac? Soy yo el que debe dárselas.

-Gracias por ayudarme a sentirme útil, muchacho.

-Gracias, Isaac.

sábado, 5 de julio de 2008

Teatro: La importancia de llamarse Ernesto






El pasado Domingo 29 de Junio, el grupo de teatro de mi instituto hizo la representación teatral de la obra “La importancia de llamarse Ernesto” del genio Oscar Wilde. Para el que no lo sepa, yo pertenezco a ese grupo de teatro.

El grupo de teatro del instituto de Calasparra se llama “Alegría”, y nació hace seis años. Los tres primeros años el grupo representó “Drácula” con todo el diálogo en inglés, “Con faldas y a lo loco”, y “Moulin Rouge”. Todos los años se presenta la obra al concurso de teatro joven de Coca Cola. Con las dos últimas obras dichas el grupo ganó a nivel regional, es decir, que quedó por encima de más de 300 grupos de toda la Región de Murcia.

Yo entré en el grupo hace tres años, a mi llegada al instituto. En principio no me interesaba nada el teatro. Pero la directora del grupo, Antonia, es la tía de uno de mis mejores amigos, Ángel, que actúa en el grupo desde su creación. Antonia me pidió que hiciese un papel muy corto (decía simplemente cuatro frases) que no quería hacer nadie, me pidió que le hiciese ese favor, y se lo hice. Aunque creo que más bien el favor me lo hizo ella a mí, porque descubrí una de mis pasiones hasta entonces desconocidas para mí: el teatro. Cogí enseguida el gusto a mi personaje y a participar en cualquier tarea relacionada con el grupo de teatro. Finalmente, cuando representamos dicha obra, “Sueño de una noche de verano” de Williams Shakespeare, cogí mucho gusto a eso de salir en escena. No sé si por compromiso o no, pero todo el mundo me felicitó por mi actuación, dijeron que para lo poco que aparece mi papel (Egeo) que conseguí influir mucho en la seriedad de la obra. Estuve muy contento.

Al año siguiente, la obra a representar sería el musical “Jesucristo Superstar”, el cual lo representaríamos como teatro pero dejaríamos canciones famosas del musical original. Desde que anunció que íbamos a representar esa obra, ya mostré mi interés por conseguir un papel principal, ya que lo que quería era cantar. La sorpresa me la llevé cuando la directora me dijo que mi perfil y mi voz encajaban perfectamente con el papel de Jesucristo. Así, de un año para otro ya conseguí ser el protagonista de una obra. Casi un sueño. El sueño fue realidad el día del estreno. La gente salió de allí contentísima, diciendo que les gustó muchísimo. Tanto y tan bien se habló del musical por todo el pueblo que la repetimos hasta dos veces, cosechado el mismo éxito.

Y este año, la obra a representar, como ya he dicho, es “La importancia de llamarse Ernesto”. Y no se si será porque realmente se me da bien esto del teatro o por cualquier otra cosa, pero el caso es que me volvieron a dar el protagonismo. El reparto de los papeles fue el siguiente:

Juan Worthing: Javier Sandoval Hernández
Archibaldo Moncrief: Ángel Martínez-Llorente Manzanera
Gwendolin Fairfax: Anamaría Dinca
Cecilia Cardew: Elena Cano Sánchez
Augusta Bracknell: Esperanza Hernández Hernández
Señorita Prism: Mª Victoria Martínez Gil
Reverendo Chausuble: Antonio Jesús Martínez García
Lane: Juan Manuel Montiel
Merriman: María Jiménez Ruiz

También quiero agradecer las participaciones especiales:

Música: Francisco García Sánchez
Luces: Antonio José Merino Moreno
Telón y Apuntadora: Davinia Fernández López
Adaptación del guión y Dirección: Antonia Martínez Llorente

La obra salió muy bien, y se repetirá en Septiembre. Aquí adjunto algunas imágenes y un pequeño trozo de la obra. El video no se ve ni oye muy bien ya que la grabación es desde una cámara de fotos, por lo que estaba muy limitada. Además, la iluminación no favorecía a las fotos, pero aún así cuelgo algunas.



Para acabar, os informo que este domingo 6 de Julio me iré a Madrid a hacer un curso de teatro. Este curso está organizado por Coca Cola, los del concurso de teatro joven que antes he mencionado. A este curso van 150 personas: todos los componentes de los 4 grupos finalistas del concurso y el resto de personas de los grupos participantes. Yo, junto a mi compañera Elena hemos conseguido ser seleccionados, ya que ella y yo realizábamos los papeles de Jesucristo y María Magdalena.
El curso será en el colegio mayor Santo Tomás de Aquino de Madrid. Los gastos de todo el curso (clases, alojamiento y comida) es completamente gratuito, solo nos cuesta el viaje, el transporte.
Se impartirán clases de Interpretación, Dramaturgia, Dirección, Voz, Percusión, Maquillaje, Perfomance, Clown, Cuerpo, Producción, Acciones de calle... Cada alumno dará solo dos talleres. Para repartir los talleres rellenamos en la inscripción un orden de preferencia. Así, conseguí mi propósito: doy Interpretación y Dirección. Además de las clases (2 horas cada clase al día) veremos las representaciones de los cuatro grupos finalistas y, algunos días, iremos a ver espectáculos tales como magia (por el mago Pedro Volta), oiremos al cantante Riki López (famoso por su canción "El hombre despechado") y demás.
En total serán seis días, del 6 al 11 de Julio. Por lo que pone en la programación y lo que me piden para los talleres promete mucho.
Después del curso de teatro, me iré para la playa unos días, hasta que acabe la primera quincena de Julio, junto con las vacaciones de mis padres. Iré a Santa Pola.
Espero pasármelo muy bien. Ya os contaré como me ha ido en Madrid y en la playa. Y por ahora, disfrutad vosotros también de vuestras vacaciones de verano!